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Asociación cultural

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VIAJES ÁGORA

Por un viaje responsable y equitativo

Los principios que cambian la naturaleza del viaje:

• El tiempo que dedicamos para favorecer el encuentro, el intercambio y la acogida.
• Discreción y convivencia: somos amigos y no clientes.
• Resaltamos los valores relacionales con las poblaciones locales en vez de valores comerciales.
• Damos la prioridad a la escucha mutua y a la iniciativa colectiva local.
• Intentamos limitar los intermediarios.
• Pedimos al viajero involucrarse en nuestro enfoque dentro del marco de Ágora.

Respecto del espacio y de sus habitantes:

Somos conscientes de nuestra responsabilidad y de las consecuencias de nuestros actas.
Muchos ecosistemas y poblaciones hoy están amenazados por la industria del turismo masivo, que muchas veces los respecta muy poco. Debemos recordar que cuando viajamos en grupos pequeños, estamos antes que todo los huéspedes de estas poblaciones quienes nos acojan, y por esto no debemos imponerles nuestra visión del mundo. De lo contrario, ellos deben aprovechar lo más equitativamente posible del encuentro entre nuestros mundos respectivos. Igualmente tenemos que privilegiar los intereses locales y minimizar los impactos negativos de nuestra visita. Sin precipitación tenemos que permanecer en una posición de escucha y tratar de entender las realidades locales para que ese encuentro sea un verdadero intercambio duradero.

Lo que recomendamos:

1. El regalo. Los donativos materiales se hacen preferentemente a través de estructuras o responsables cuya integridad debe asegurarse anteriormente. Se debe evitar el donativo individual a un adulto o a un niño, salvo de manera excepcional cuando se dirige a una familia particularmente pobre y alejada de toda estructura, o a una familia quien nos recibe, cuando tiene la dimensión de un agradecimiento o de un intercambio. En todo caso se recomienda mucha discreción.
2. El intervencionismo. Las intervenciones pedagógicas, médicas o de ayuda al desarrollo no deben imponer a las poblaciones locales nuestros modos de funcionamiento o de pensamiento, ni tampoco deben ir en contra de sus costumbres y creencias. El descubrimiento del “otro” y el intercambio tienen prioridad sobre la transmisión de “saberes” propios de cada contexto. Debemos escuchar y entender los puntos de vista locales y adaptarnos, intentando olvidar nuestros propios costumbres durante el viaje.
3. Nuestras riquezas. Para las poblaciones locales, el viajero sigue siendo un turista. Debemos evitar la exposición ostentativa de bienes que quedan definitivamente inaccesibles a las poblaciones locales muy pobres. Sin necesariamente tratar de vivir según el modelo local, se trata de respetar la dignidad de la gente.
4. La fotografía. Recordemos de mirar antes que todo con nuestros ojos y nuestro corazón. Las cámaras y aparatos video se perciben diferentemente según las culturas. Otra vez en este caso recomendamos mucha discreción. Pedir una autorización no siempre es suficiente: a veces ciertas poblaciones pueden aceptarlo por amabilidad, o por orgullo. Ahí aparece el peligro de transformar la gente en “curiosidad”. Intercambiar fotografías por dinero se debe evitar terminantemente. Si la gente no acepta la fotografía se debe respetar esta voluntad sin falta.
5. Nuestros desechos. El medio ambiente visitado no debe transformarse en vertedero por culpa del viajero, aunque la población local misma no lo cuida. Tenemos que hacer todo para borrar la huella de nuestro paso, tanto para los que nos siguen como para los que viven ahí.

Los siguientes principios son ampliamente inspirados de la filosofía del viaje de “Rencontres au bout du monde” y reproducidos con su autorización. http://boutdumonde.eu


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